La convivencia diaria en el trabajo es una prueba definitiva hacia nuestra capacidad para tolerar las diferencias.
Por ello, es necesario desarrollar la capacidad de aceptar y respetar las diferencias en la forma de pensar, actuar y comunicarse, no sólo de nuestros/as compañeros/as, sino también de personas externas a nuestra zona de trabajo (clientes/as, proveedores/as, etc.) A continuación, explicamos algunas formas de incrementar nuestra tolerancia profesional:

- ACTITUD ABIERTA Y FLEXIBLE: Es importante entender que cada persona tiene su propio trasfondo cultural, educativo y personal que influye en su manera de actuar y pensar. Cuanto más comprensivos/as y dispuestos/as a escuchar estemos, mejor podremos entender las perspectivas y necesidades de los demás.
- CONTROLAR LAS EMOCIONES: Debemos aprender a controlar nuestra emociones. En muchas situaciones, es fácil dejarse llevar por la frustración, la ira o la impaciencia. Sin embargo, si queremos ser tolerantes, debemos ser capaces de mantener la calma y buscar soluciones pacíficas y constructivas a los problemas.
- RESPETAR LOS LÍMITES Y LAS NORMAS: Podemos tener opiniones distintas, por lo que aprender a respetar las decisiones y elecciones de los demás nos ayudará a construir relaciones más sólidas con nuestros/as compañeros/as de trabajo y clientes/as.
- COMUNICACIÓN EFECTIVA: Muchas veces, la intolerancia surge de malentendidos o de una comunicación inadecuada. Es fundamental escuchar y expresarnos claramente para evitar conflictos y fomentar un ambiente de trabajo más armonioso.
- ADAPTACIÓN A NUEVAS SITUACIONES: En un mundo laboral cada vez más diverso y globalizado, es importante estar abiertos a nuevas formas de pensar y trabajar. Aprender de los demás y ser más flexibles en nuestra forma de trabajar puede ser beneficioso para nuestro propio desarrollo profesional.
- EMPATÍA Y COMPASIÓN: Al ponernos en el lugar de los demás, podemos entender mejor sus motivaciones y necesidades. Esto nos ayudará a ser más tolerantes y a construir relaciones más cercanas y duraderas con nuestros/as compañeros/as de trabajo.
Es importante recordar que la tolerancia es un proceso constante, que requiere de práctica y esfuerzo continuo.